Democrata de Fachada

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Por Felipe Castro

¿Cuándo será que la sombra del Tirano que nos gobernó durante 31 años desaparecerá del escenario institucional dominicano?

La pregunta de introducción no es casual, sino causal, por el infortunio en que, han metido al país, la mayoría de los que han arribado al solio presidencial desde la era del tirano hasta nuestros días, superponiendo la democracia formal en contraposición a la democracia real, caricaturizando la institucionalidad.

A excepción de los expresidentes Juan Bosch y Silvestre Antonio Guzmán Fernández; el primero hizo aprobar la constitución mas avanzada del periodo de la cuarta republica; la constitución del 1963, tan avanzada, que aun no ha sido posible ser superada, por otra de las aprobadas en estos tiempos de la generación Z, (una gran pena) y el segundo hizo posible el retorna a la institucionalidad democrática; fue quien tuvo el merito y valor de liberar a los presos políticos, degradar a su mínima expresión al generalato retrograda del balaguerismo, que eran remanentes del trujillato, quienes utilizaban los mismos métodos coercitivos y homogéneos a los de la época de la Tiranía. Guzmán también nacionaliza la explotación del Oro. Mientras que el Mesías “conceptualizador” lo regalo a la Barry Gold en el 2012 antes de salir de poder.

De los presidentes constitucionales que han gobernado la Nación post era de Trujillo, solo Bosch y Guzmán gobernaron adheridos a los parámetros constitucionales, los seis presidentes restantes han dirigido el país, como demócratas de fachadas, porque en sus gobiernos han empleado un estilo de democracia simulada o aparente.

Los hechos de Balaguer, Jorge Blanco, Leonel, Danilo y Luis Abinader son de demócratas de portadas, ya que gobernaron y gobiernan creando percepción para llenar sus egos, invirtiendo toneladas de recursos económicos en los medios de comunicación con el propósito de tapar sus deficiencias, por la inefectividad en el cumplimiento del pago de la deuda social acumulada.

Lamentable es el hecho que el presidente Abinader Corana, se haya adherido al exclusivo y funesto Club de gobernantes pragmáticos, auxiliándose de asesores maquiavélicos, con perfiles idénticos a los del cinismo del genio tenebroso José Fouché, ya que se percibe que la prioridad de Luis es una tautología; él, solo él y si por si acaso él, y la solución de los intereses sociales al oscuro abismo del infinito.

El autoritarismo solapado de Abinader Corona, se evidencia en que sus funcionarios, a pesar de haber manifestado interés en aspirar a la presidencia de la republica, no lazan sus precandidaturas por amor al cargo y temor a que el Cesar los destituya.

La falencia del incumplimiento al imperativo democrático, radica en que los partidos políticos, no conminan a sus dirigentes y lideres a abrazar un pensamiento ideológico, que sirva de base al activismo político; que sea efectivo en su formación, en el marco del respeto a los principios de los valores ético y democráticos, que es, el único mecanismo capaz de crear conciencia eficaz, que redundaría en beneficio de la sociedad.

No es bueno que los políticos sigan acumulando deudas sobre deudas sociales, tampoco, el aspiracional del pueblo debe ser alcanzar un Estado utópico como el ideado por Thomas Moro, sino un estado real, donde se aplique sin fachada la teoría del contrato social de Juan Jacobo Rousseau; se asuma la separación del espíritu de las leyes de Montesquieu sobre la separación de los poderes, que el gobernante emplee en la educación los postulados de Eugenio María de Hostos, que en la medicina promueva el principio Hipocrático y que ataque la acumulación originaria de la riquezas en pocas manos, que según Carlos Marx, es la consecuencia de la pobreza, lo cual plantea el mayor de los problema sociales.

Aunque lo anterior parezca una utopía, si se toma en cuenta que consuetudinariamente las promesas de cambiar de paradigmas de los políticos que llegan al poder, se convierten en puras retoricas, sin embargo, en el proceso electoral venidero, es posible alcanzar dicho aspiracional, puesto que el aspirante presidencial Guido Gómez Mazara, se ha ocupado de incorporar en el debate político la discusión de ideas, lo que implica debatir cara a cara las propuestas de gobierno de los aspirantes presidenciales para que expliquen sus soluciones.

Este tiempo amerita de un político a la altura de Gómez Mazara, quien tiene las herramientas necesarias para proyectar el país en la ruta de un verdadero desarrollo, ya que posee el valor propiamente dicho para enfrentar a los políticos corruptos y al empresariado insaciable; la coherencia demostrada por su lucha y convicciones, que de ser electo presidente de la republica respetara los principios democráticos e institucionales; quien seria capaz de tomarse la Cicuta de Sócrates, antes de claudicar en sus principios (por sus hechos lo conoceréis); que por su carácter progresista no entregaría las instituciones del Estado, bajo ningún concepto al capitalismo salvaje, ni mucha menos se arrodillaría comprometiendo la soberanía, como un súbdito al poder imperial del Norte, ni a ningún otro poder.
Felipecastro23@hotmail.com

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